
LA PROBLEMÁTICA DE LA EDUCACIÓN MORAL Y LA SOCIEDAD ACTUAL
"La educación de la conciencia moral es una de las tareas más antiguas, más universalmente extendidas y más fuertemente controladas de la sociedad, y es, al mismo tiempo, una de las tareas más difíciles, más universalmente equívocas y más fuertemente resistidas por la sociedad." (Cullen: 2004) Esto implica, por un lado que los individuos interioricen pautas, normas y valores en pos de la conservación de la organización social y por otro, que los individuos exterioricen de alguna forma, la transgresión, la subversión de valores, que permiten en definitiva la creación de nuevos paradigmas para la convivencia del grupo y que hacen posible el progreso de una organización social. La educación de la conciencia moral es en consecuencia un espacio ambiguo y conflictivo.La formación ética y ciudadana de los alumnos estuvo siempre presente en la escuela, pero desde lugares diferentes y sostenidos por diversos paradigmas. Durante un largo período la educación se vio impregnada por el positivismo pedagógico, lo cual provocó que se entendiera que la cuestión moral formaba parte de la conciencia de cada uno, instalándose un discurso sobre la neutralidad moral de la escuela apelando a una adhesión emocional más que racional; "la enseñanza moral y los aprendizajes sociales contribuyeron a la formación de una parte central del "currículo oculto", ya que sus saberes (la ética y la política) no podían entrar en la cultura escolarexplícita, porque el dogmatismo de los "hechos", que caracteriza al positivismo, rechazaba toda validez teórica y racionalidad de los problemas morales." (Cullen: 1997)
A esta concepción le sucedieron otras, pero lo cierto es que ni la neutralidad laica ni la disciplina normalista ni la escuela activa sirvieron para sostener la ruptura de la escuela y su cultura en relación con la sociedad y sus necesidades educativas. La educación moral y cívica junto al trabajo pedagógico sobre procedimientos, actitudes y valores se presenta como una urgencia pedagógica ante una sociedad en la en los grandes problemas de la humanidad y los principios que regulan las relaciones entre los hombres, las mujeres y los pueblos, y las relaciones de éstos con su entorno natural, requieren reorientaciones éticas - morales y no tanto soluciones técnicas y científicas. Se trata de superar una educación moral quizá demasiado académica o demasiado basada en una reflexión y discusión faltas de implicación personal y de experiencia directa en aquello que se considera.
En tal sentido, entendemos que la educación moral debe partir de la experiencia cotidiana de la vida escolar, pero también deber salir de la escuela para implicar a sus alumnos y alumnas en proyectos de trascendencia social y cívica. Al entrar en contacto con aspectos de la realidad a veces alejados y poco conocidos, al implicarse en proyectos cívicos de interés, al llevar a cabo intervenciones socialmente eficaces y humanamente gratificantes, se conseguirá un tipo de experiencia altamente significativa.